Muchos
nos habéis preguntado durante estos días por qué leemos a los niños los cuentos
clásicos. Algunos no os gusta que todos tengan los roles arcaicos de género
(algo completamente normal) y nos habéis sugerido cuentos más actuales.
Hoy
os voy a hablar de la importancia del cuento tradicional, de sus modificaciones
y por qué a veces no usamos tanto el cuento actual como vosotros nos pedís.
Veréis,
si bien es cierto que los cuentos tradicionales tienen roles a veces machistas,
si han perdurado hasta ahora es por la imaginación que desprenden, lo que nos
hacen sentir y lo que nos ayudan a expresar en tan pocas líneas. Con Caperucita
hemos tenido miedo de las intenciones del lobo, con Cenicienta hemos sufrido
por esas malvadas madrastras y con la Bella por encontrarnos con una Bestia horrible
y monstruosa. Si bien podemos pensar que
son situaciones imposibles, para los niños no lo son y, extrapolándolo
al mundo adulto, vemos que realmente hay situaciones y personas que nos resultan
tan amenazadores como un lobo o una malvada madrastra; el dar nombre a esos
sentimientos ayudan a los niños a aprender a identificarlas (algo importante en
su desarrollo) y el saber que al final todo sale bien de alguna forma, les
ayuda a ser optimistas y tener esperanzas. Con el tiempo, ellos aprenderán a
través de los cuentos que muchas veces eres tú quien debe poner fin a esa situación
solo o con ayuda. También otros grandes valores como el valor del trabajo, la necesidad de sobreponerse a los miedos, de ser bondadoso, de no juzgar a los demás... lecciones muy importantes que muchos de nosotros recibimos en su momento.
Sobre
los roles, los niños no entienden de esos temas hasta que empiezan a verlo con nuestros
ejemplos, los de la televisión o lo que les gusta (por eso os sugerimos siempre
ver o leer con ellos para hablar de lo que perciben). De ahí que en Carpe Diem
les animamos (sobre todo a los más mayores) a hacer ejercicios literarios
divertidos como “Cambia el cuento”, donde son ellos mismos con su imaginación
quienes dibujan o cuentan el cuento de otras formas. Hemos llegado a ver a
princesas uniéndose a alienígenas para luchar en grandes batallas, a príncipes
mutantes más interesados en las artes que en la espada, a parejas para nada
tradicionales y reyes que limpian los platos mientras sus hijos de sangre real
hacen sus deberes. De la misma forma, nosotros a veces cambiamos los cuentos y
preguntamos a los niños sobre esos cambios, sobre sus gustos y nos adaptamos a
ellos. Como podéis ver, hacemos un ejercicio de crítica desde su nivel,
acomodándolos a sus gustos y tratando siempre de enseñarles.
¿Por
qué no usamos más cuentos actuales? Realmente usamos muchos cuentos actuales,
sobre todo historias sobre sentimientos, de normas de clase o sobre otras
culturas. Sobre temas más importantes como la muerte, las diferentes
religiones, homosexualidad, padres divorciados… preferimos esperarnos a que
surja una ocasión idónea para que aprender lo que intentan transmitirnos estas
historias. Si los usamos antes de que estos temas despierten su interés o haya
ocurrido algo por lo que les llame la atención, el aprendizaje no será igual y
podemos perder una oportunidad para más adelante mucho más propicia. Por lo tanto sí, los usamos mucho, pero sobre todo haciendo propicia la ocasión para que su aprendizaje sea mucho mayor. De
Como
podéis ver, nos interesa mucho escucharos y saber vuestras dudas sobre la educación
de vuestros, así como que os intereséis por lo que ocurre en la clase.
Esperamos que este post haya podido aclarar vuestras dudas.
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